HISTORIA DE CAZALLA DE LA SIERRA. ANTONIO CARMONA GRANADO. EXCMO
AYUNTAMIENTO DE CAZALLA DE LA SIERRA. 1995.
Nota: con respecto a
la edición en papel falta el material gráfico
EN LOS TIEMPOS PREHISTÓRICOS
Tal vez siguiendo los valles fluviales del Viar y del
Huéznar y procedentes de las terrazas del Guadalquivir, hicieron su aparición
en nuestras tierras los primeros grupos de individuos pertenecientes al género
«homo».
Los indicios más remotos de su presencia hasta ahora
encontrados, parecen pertenecer a grupos de primitivos cazadores que
utilizaron ya como habitación las Cuevas de Santiago, en la orilla cazallera
de la Rivera de Benalija. Dichos indicios se refieren a dos cuchillos de 7 cm.
longitud, una astilla tallada y una punta del tipo «musteriense». De estos
restos, hallados a finales del pasado siglo, nos dio cuenta D. Feliciano
CANDAU, habiendo sido catalogados, según este autor, en el Museo de Historia
Natural de Sevilla con los números 76, 119, 111, y 72, respectivamente (1).
Estos objetos, y siempre según el Sr. CANDAU, fueron encontrados en niveles
bastante superficiales del suelo de la cueva. A la vista de estos datos, sólo
podemos arriesgarnos a afirmar que hombres del Paleolítico Medio o Superior
habrían habitado territorios que comprenden hoy el término municipal de
Cazalla de la Sierra.
Las noticias se hacen más seguras y fiables para la
siguiente etapa del Neolítico. Ello es debido a los trabajos realizados por el
Departamento de Arqueología de la Facultad de Geografía e Historia de la
Universidad de Sevilla, bajo la dirección de Dª Pilar ACOSTA, en el yacimiento
de la Cueva Chica de Santiago (2). Los resultados obtenidos en el estudio del
mencionado yacimiento han contribuido a formular, según la directora de las
excavaciones, un nuevo planteamiento sobre los inicios del Neolítico en el Sur
peninsular. Según los datos proporcionados por las estratigrafías de ésta y de
otras cuevas (Nerja, Dehesilla, etc.) parece necesario concluir que en el VI
milenio (5.940 a.C. es la fecha aportada por el C-14), si no antes, se inicia
una civilización de productores, que poseen muy tempranamente unas cerámicas
con decoración de relieves y de tratamiento a la almagra, que no tienen, al
parecer, relación alguna con el Neolítico cardial de otros lugares de la
Península.
Este neolítico de las Cuevas irá evolucionando durante el V y IV milenios a.C.
hasta ser suplantado paulatinamente por el Calcolítico con la aparición de la
metalurgia del Cobre en un momento, que según los análisis del C-14, tendría
lugar a finales del IV milenio a.C. (3).
En fin, las Cuevas de Santiago, por lo descrito y otros
datos más, se nos presentan como el gran templo de la Prehistoria cazallera,
lo que, unido a su belleza natural, le concede un enorme atractivo como
monumento a cuidar y conservar.(4).
Pero la presencia de culturas neolíticas en Cazalla de la
Sierra no es exclusiva de esta área limítrofe de nuestro término municipal.
Como ha puesto de manifiesto D. Manuel Carlos PÉREZ GÓMEZ (5), en los
alrededores de nuestro núcleo urbano actual, son cada vez más abundantes los
hallazgos (fortuitos y a ras de suelo) de útiles pulimentados relacionados con
pobladores neolíticos, lo que podría colocarnos en la hipótesis de la
existencia de un asentamiento más o menos permanente, ya para esta época, en
lo que hoy es el casco urbano. Hachas, azuelas, moletas, etc. han aparecido en
la Fuente del Altar, La «Malena», Cerro «Panchón», Molino del Monte, cruce del
Camino de las Laderas con el de la Carrasquilla, y, no hace mucho, en la misma
Fuente Nueva. Lugares, como se puede apreciar, todos muy cercanos a la
población actual. El tema está por estudiar y por excavar.
Aunque las formas neolíticas permanecieron en la zona
durante mucho tiempo, poco a poco comienzan a aparecer elementos culturales
novedosos que nos indican la entrada en otra etapa. Son los rasgos de la Edad
del Cobre o Época Calcolítica. Este fenómeno se inicia, como ya apuntamos, a
finales del IV milenio a.C.
A dicha fase cultural parece corresponder la
generalización de la vida al aire libre, aunque las cuevas continúen siendo
importantes lugares de habitación, como lo demuestran las estratigrafías de la
Cueva Chica de Santiago. Características de esta fase son el apogeo de la
industria lítica del sílex, con piezas que intentan imitar a las de cobre; el
predominio de la cerámica lisa sin decoración y de variada forma y tamaño; la
presencia de «idolillos», sobre todo en hueso, y las necrópolis dolménicas,
que a veces pretenden ser fechadas en época neolítica.
Ejemplos de dólmenes han quedado localizados en la Dehesa
del Valle Bajo, a orillas del Pantano del Pintado. Su descubrimiento tuvo
lugar de modo casual en el año 1965. A pesar de que no fue sometido a una
investigación sistemática y profunda, el entonces Delegado Provincial de
Excavaciones Arqueológicas, D. Francisco COLLANTES DE TERÁN, informó, a la
vista de los datos manejados, que estábamos ante un dolmen «con dos galerías
situadas, respectivamente, en forma de T, construidas con piedras de gran
tamaño y de una longitud de diez metros en su rama más larga» (6). Dentro del
dolmen, y pese a la pequeña extensión excavada, se encontraron numerosos
objetos junto a los restos de varios esqueletos, como clara manifestación de
enterramiento colectivo, dato que ha llevado a pensar en una cronología
neolítica. Entre los útiles hallados en su interior se encuentran «vasijas de
barro cocido de las más diversas formas y tamaños, cuchillos de sílex, hachas
del mismo material, algunas intere-santes y bellas; una medalla-lápida
(ídolo-placa?) con grabados, etc.» (7).
Posteriormente, «y a poco más de un kilómetro del
emplazamiento del primer dolmen, se han practicado investigaciones en un
montículo muy parecido al que cubría a aquél, y según todos los signos parece
se puede afirmar que debajo de una capa de tierra de no mucho espesor existe
otro dolmen similar al primitivamente descubierto...» (6).
Ya a la Plena Edad del Bronce (en el II milenio a.C.),
parecen pertenecer las sepulturas de «cistas» que localizadas en la finca
«Berlanga», en un cerro situado junto al Valle de la Paloma, cercano a la
Rivera de Huezna, fueron examinadas por los señores Machado y Macpherson en el
año 1869. Se trata de sepulcros individuales de forma rectangular, formados
por cuatro o más lascas verticales y otra horizontal que las cubre (7).
Similares características podrían tener los enterramientos hallados en Arroyo
Nogales, La Viñuela (?), Los Carboneros (?), etc., lugares de los que se
poseen constantes referencias bibliográficas pero escasa evidencia
arqueológica, al menos por nuestra parte, restos que necesitan de una
confirmación y estudios actualizados.
Que la riqueza minera de la zona fue posiblemente conocida
y aprovechada por los hombres de este período podría atestiguarlo el pico
minero de diorita encontrado por D. Félix Zabalza y del que también da noticia
D. Feliciano CANDAU (8). Este dato podría estar relacionado con la ya
inserción de la zona en el área cultural tartésica, en el período que los
arqueólogos denominan Bronce Final, desde comienzos del primer milenio antes
C.. No obstante, el influjo tartésico en nuestro territorio no debió ser
demasiado intenso a tenor de la escasez de noticias (arqueológicas y
literarias) que poseemos al respecto.
De la época de las colonizaciones se ha hablado de la
existencia de restos fenicios en las recientes excavaciones realizadas en la
Cartuja. De ello sólo poseemos referencias indirectas.
Como afirman D. Miguel PUYA y D. Juan M. CAMPOS, «la plata
fue muy explotada por los cartagineses, citándose en la provincia de Sevilla
las minas de Ilipa (Alcalá del Río), cuyo emplazamiento desconocemos pero que
hemos de localizar lógicamente en algún lugar inmediato de la Sierra Norte»
(10).
Dicha afirmación podría tener alguna conexión con las
antiguas explotaciones mineras de nuestro término municipal.
NOTAS
(1) CANDAU PIZARRO, Feliciano. Prehistoria de la Provincia
de Sevilla.1894.
(2) ACOSTA MARTÍNEZ, Pilar. Estratigrafla. Prehistoria en
la Cueva Chica de Santiago en Cazalla de la Sierra (Sevilla). Simposium de
Prehistoria Peninsular. Córdoba, Octubre de 1976.
(3) ACOSTA MARTÍNEZ, Pilar. «El paso a la Economía de
Producción» en Prehistoria y Antigüedad. Cuadernos de trabajo del Seminario
permanente de Historia de Andalucía. Carpeta 1.
Tema 2. Fol. VIII. Consejería de Cultura de la Junta de
Andalucía. Sevilla, 1982.
(4) PÉREZ GÓMEZ, Manuel Carlos. «Apuntes sobre un
desconocido asentamiento prehistórico en Cazalla». Revista de Cazalla, 1991.
(5) Sobre las Cuevas de Santiago véase: VARIOS AUTORES.
Sevilla y su Provincia. Ediciones GEVER. Sevilla,1983. Tomo II. Págs. 27, 28,
29, 50.
(6) OSUNA JIMÉNEZ, José M.ª. «Dólmenes en Cazalla».
Revista de Cazalla, 1966.
(7) CAÑAL Y MIGOLLA, Carlos. Sevilla prehistórica.
Págs.155 y 163.
(8) CANDAU. Ob. cit. pág. 112.
(9) VILLALBA RAMOS, Antonio. «La Cartuja de Cazalla, cinco
siglos de historia y sigue». Revista de Cazalla, 1991.
(10) En VARIOS AUTORES. Sevilla y su Provincia....
Pág.104.
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DE LOS ROMANOS............