Localización espacial y distribución territorialLa comarca de la Sierra Norte de Sevilla está situada en la zona central de
Sierra Morena Occidental, ocupando el 25% del territorio de la provincia. Dentro de esta serranía, desde
1989 una amplia comarca está catalogada como Parque Natural. En total
165.000 hectáreas aprox. están amparadas por esta figura de protección, las de mayor calidad paisajística y, sin duda, las que tienen los mejores valores medioambientales, ya sean de flora y fauna, de peculiares estructuras geológicas, etc.
El Parque Natural de la Sierra Norte sirve de enlace entre otros dos espacios de igual catalogación: el
Parque Natural de Sierra de Aracena y Picos de Aroche (Huelva), y el de la
Sierra de Hornachuelos (Córdoba), constituyendo la unión de estos tres parques el espacio natural protegido más extenso de Europa. Con el primero limita al Oeste en la frontera natural de la Rivera de Cala, y por el Este con el espacio protegido cordobés, contacto también marcado por un cauce, el del Retortillo. Al Sur de la Sierra Norte se sitúa el valle del Guadalquivir, y al Norte aparece ya, tras otra estrecha franja de serranía no protegida, la meseta extremeña.
Tiene una extensión de 164.840 hectáreas y está formado por los siguientes pueblos:
Alanís, Almadén de la Plata, Cazalla de la Sierra, Constantina, Guadalcanal, Las Navas de la Concepción, El Pedroso, La Puebla de los Infantes, El Real de la Jara y San Nicolás del Puerto. Posee una población total de
29.900 habitantes, de los cuales Constantina y Cazalla de la Sierra son los que más poseen. Cuenta con una densidad de población de unos 13 habitantes por km2.
Recursos naturales y aspectos demográficos
1. Historia geológica.
La comarca del Parque Natural es una sierra según desde donde se mire. Aunque es evidente su morfología serrana desde el valle del Guadalquivir, no resulta tal si el punto de vista es la meseta extremeño-manchega. El origen geológico se debe a la
orogenia hercínica, que orientó sus valles en el sentido NO-SE. Posteriormente, las elevaciones formadas fueron arrasadas, formándose una penillanura por efecto de la erosión. La
orogenia alpina fracturó todo el conjunto, aunque en sí misma no produjo importantes relieves. Fue al bajar el nivel de base de los ríos cuando la erosión de los mismos “rejuveneció” el relieve, produciendo el paisaje actual.
Pero geológicamente la Sierra Norte es muy compleja. En conjunto, se diferencian dos escalones separados por la
falla de El Pedroso. El superior tiene una altitud media de 600 metros, mientras el escalón inferior se queda en los 300-400 metros. Hay una excepción, la
fosa tectónica por la que discurre encajado el río Viar, que recorre el parque con un desnivel de sólo 150 metros.
2. Los minerales.
Del potencial mineralógico de la Sierra Norte basta con decir que desde la
prehistoria es aprovechado por el hombre, como evidencian los yacimientos arqueológicos encontrados. La extracción fue especialmente intensa durante la
dominación romana, cuando se extraían el hierro y la plata, y alcanzó otro cénit en el siglo XVI, al entrar en funcionamiento, en Guadalcanal, la llamada mina Rica, que daba
oro, plata y azogue.
Durante el siglo XIX, y principios del XX, se trabajó sobre todo en el Cerro del Hierro y en
El Pedroso, hasta llegar a la actualidad, cuando ninguna de las tres concesiones mineras otorgadas está en explotación.
A pesar de ello, no son pocas las pistas de la riqueza mineral que atesora esta comarca. Los principales indicios y yacimientos se centran en el
carbón (Guadalcanal), hierro (Cerro del Hierro, sierra de El Pedroso),
plomo-cinc-plata (eje Constantina-Cazalla), cobre (muy representado en toda la comarca), y
barita (eje Constantina-San Nicolás).
3. Tipos y usos del suelo.
El suelo de la sierra norte es escaso y pobre para el cultivo. La roca aflora con frecuencia, y la tierra roja, con acidez media y notable profundidad, no abunda y por tanto, es muy codiciada por los agricultores.
Dependiendo de la roca se distinguen como más representativos:
-La tierra parda meridional, en dos manifestaciones según se desarrolle sobre rocas metamórficas (pizarras, esquistos...) o ígneas (granitos).
-La tierra roja o pardo-rojiza, exclusiva de las zonas calizas, con estructura bien desarrollada y normalmente profunda.
Las características de ambos suelos los hacen adecuados para soportar vegetación permanente (pastos y bosques) y no para el laboreo, excepto pequeñas partes del sur de Cazalla y otros enclaves.
Todos estos factores también explican el dominio de la dehesa. Esta suave explotación agroforestal ocupa en el Parque Natural más de
50.000 hectáreas (30% de la superficie). Las encinas y alcornoques con matorral, es la segunda ocupación del suelo con unas 34.000 hectáreas ( 20% del parque). El
matorral se extiende sobre 33.000 hectáreas.
4. El clima.
La Sierra Norte puede sufrir tanto nevadas como periodos de sequía.
Tiene un invierno suave y un verano cálido. Su clima está marcado por las peculiaridades que se desarrollan en tan pequeño espacio, pues puede haber cuatro grados de diferencia entre la solana y la umbría, mientras que las lluvias aumentan en los pueblos de mayor altitud.
Los días de lluvia a lo largo del año son unos 60 o 70 y centrados en invierno, luego primavera y, finalmente, en otoño. Las precipitaciones son muy irregulares, y un rasgo climático importante es la sequía, con julio y agosto con escasas lluvias.
En verano la media de las máximas supera los 35º. Por el contrario en invierno, la media de las temperaturas mínimas es de 5º, y a veces se baja de 0. La máxima en invierno puede rondar los 14º.
El número de días con heladas es inferior a diez, con muchas diferencias de un año a otro. La nieve puede sorprendernos en las cotas más altas, pero en circunstancias excepcionales.
5. Hidrología.
La Sierra Norte no es sólo el pulmón de la provincia, sino también su principal abastecedor de agua. Los
embalses del Pintado y Huéznar (los dos más grandes) aprovechan el exceso de agua, por las fuertes precipitaciones.
El Viar, al oeste, el Retortillo, al este, y el Huesna, como eje central del parque, son las tres grandes cuencas fluviales.
Los ríos, riveras y los cauces que transportan agua sólo en la época húmeda son muy abundantes.
La calidad de las aguas es alta: poco mineralizada e ideales para consumo humano o agrícola.
En el Parque Natural existen tres acuíferos, sin conexión entre sí ni con otros. El mayor es el de Guadalcanal-San Nicolás (15 hectómetros cúbicos al año), le sigue el de Constantina- Cazalla (9 hectómetros cúbicos) y por último el de Almadén (3 hectómetros cúbicos). El viajero podrá apreciar en muchos puntos del parque fuentes de manantiales, que suponen la descarga natural de estos acuíferos.
La disponibilidad de agua en el parque es de unos 445 hectómetros cúbicos al año. El consumo humano y de regadío agrícola es mínimo, siendo la cantidad más destacable la que discurre por los cauces hasta nutrir al Guadalquivir .
Las actividades económicas predominantes
El pilar básico de la economía serrana es el sector primario, encabezado por la
ganadería y seguido por una agricultura orientada en gran medida a la alimentación del ganado, mientras que industria y servicios están por debajo de la media provincial.
1. Aprovechamientos forestales: madera, leña, corcho, varas de castaño.
El principal aprovechamiento forestal de la dehesa es el corcho, el caparazón epidérmico en el que se envuelve el alcornoque para protegerse del fuego y de las oscilaciones de temperatura. Son células vegetales muertas que se llenan de aire, formando un material al que la tecnología no ha encontrado sustituto.
Es difícil calcular cuánto alcornocal hay en el Parque Natural, pues se encuentra muy mezclado con encinas. Las masas puras de
alcornoques se estiman en 4.500 hectáreas, mientras que hay 33.600 hectáreas de bosques con ambas quercíneas.
La extracción del corcho es una maniobra que nos devuelve a tiempos pasados, ya que se sigue haciendo como siempre:
a mano y con cuidadosos golpes de hacha para no dañar al árbol. El corcho se lleva a la industria transformadora, que ha venido menguando en la comarca. Sin embargo, hoy día se está recuperando. Hay tres empresas en el Parque Natural, concretamente en Cazalla y El Pedroso. No hay alcornoque que no se aproveche en la Sierra Norte, siendo la producción anual de
110.000 quintales (cinco mil toneladas). Los industriales están en el empeño de que no haya quintal de corcho que no sea transformado en la comarca e, incluso, comprar materia prima a otras zonas.
En cuanto a la extracción de madera se concentra casi exclusivamente en
pinos (900 hectáreas) y eucaliptos (1.700 hectáreas), este último en descenso por su mal impacto sobre el resto de la vida animal y vegetal ya que son árboles de rápido crecimiento, de ahí que el uso maderero de castaños o chopos sea prácticamente testimonial. De los castaños se continúan aprovechando sus varas para la fabricación de vigas de madera, duelas y tutores para los árboles, varear los olivos.
La fabricación de carbón vegetal a partir de la leña obtenida de las podas, ha desaparecido prácticamente, pero si se sigue fabricando el picón o cisco para los braseros.
2. Olivas y aceite.
En el Parque Natural ha ido extendiéndose sus dominios hasta las 16.000 hectáreas actuales que se pueden contemplar sobre todo en Cazalla, Guadalcanal y Constantina. La antigüedad de las plantaciones de olivos en este Parque motiva que la variedad de frutos sea grande.
Picual, pico-limón, marteño, zorzaleño, manzanilla... producen un aceite cada vez más valorado. La prueba es que son tres las marcas autóctonas que salen al mercado:
“La Naverita” (producción de Las Navas), “Sierra Norte” (abastecida por doce cooperativas de la comarca) y
“Sierra de Guadalcanal”.
El olivar serrano tiene ejemplares de hasta 500 años. Está envejecido por falta de podas (cuidarlo y hasta recoger el fruto es muy difícil por las pendientes) y tiene una baja producción de 500 y 1000 kilos por hectárea.
3. La ganadería y sus productos.
La ganadería del Parque Natural se cría de forma extensiva y son unas
180.000 cabezas, repartidas entre ganado ovino, porcino, caprino y
vacuno (aunque se ha extendido la producción intensiva).
La raza vacuna dominante es la retinta. Las vacas son de raza pura, y se cruzan con toros de raza
charolesca o, sobre todo, limusina. Su comercialización se produce a través del
ternero al destete, o bien de la leche de la raza frisona (en especial en Cazalla, Constantina, La Puebla y Guadalcanal), que es vendida a grandes centrales lecheras o , también, fresca para el mercado local. Por supuesto, se pueden encontrar
quesos de la tierra, tanto de vaca como de cabra.
El ganado ovino se comercializa hoy día por su carne, la lana dejó de comercializarse en el siglo XIX.
En cuanto al ganado caprino, la raza predominante es la serrana, de poco rendimiento lechero así que su aprovechamiento primordial también es
cárnico.
La cabaña porcina ha descendido notablemente por la peste. Su industria no está del todo desarrollada en la comarca, aunque hay pequeñas empresas de embutidos donde adquirir productos elaborados en la Sierra.
4. Caza y pesca.
Además de actividad turística y deportiva, constituye una actividad económica de primer orden.
Las principales especies son el ciervo, jabalí, conejo, liebre, paloma
torcaz, paloma bravía, tórtola común, perdiz roja, codorniz, zorzal común,
zorzal alirrojo y estornino negro.
El Parque Natural tiene cuatro localidades con más del 75% de su término acotado (Almadén, Cazalla, El Pedroso y El Real). La
superficie acotada en todo el Parque se reparte casi mitad y mitad entre caza menor y mayor, aunque para esta última las fincas requieren una amplísima extensión. Los cotos de caza menor predominan en San Nicolás, Constantina y Las Navas, y los de mayor en El Pedroso y la zona occidental.
La pesca es otra actividad que encuentra en la Sierra Norte exponentes únicos, como es la captura de la
trucha en la Rivera del Huesna. Aficionados de todas las provincias limítrofes se acercan al Huesna para pescar la trucha común o la arco iris.
Destaca la abundancia de ciprínidos en los embalses. Particularmente apreciadas son las
carpas del Pintado, así como la presencia de bogas, barbos, y black bass en numerosas aguas.
5. Otros recursos del bosque: apicultura, setas y plantas aromáticas y medicinales.
La miel es uno de los productos más tradicionales y exquisitos de la Sierra Norte. Aún son muchísimos los habitantes que mantienen el cuidado de algunas colmenas. La miel típica de la comarca es la denominada
milflores o de monte, realizada de la variedad de flores que se abren en el campo cuando llega la primavera, una miel que se puede adquirir en la zona (en bares, carreteras o mercados). Es un producto artesanal, no comercializado bajo alguna marca.
La colmena actual, técnicamente está muy perfeccionada y existe un promedio de
40 kilos por colmena, aunque dependerá mucho de la climatología.
La apicultura significa en la Sierra unos ingresos económicos complementarios, nunca el medio de vida exclusivo. Cuando llega la época algunas empresas colocan miles de colmenas en algunos puntos seleccionados, pagando alguna cantidad al dueño del terreno. El enclave debe ser abundante en flores, pues aunque las abejas pueden hacer hasta
8 o 9 kilómetros en busca del néctar, por su puesto la cercanía aumenta la producción.
En cuanto a las setas, la Sierra Norte tiene una gran potencialidad, siendo su flora muy variada, uno de los secretos que esconde todavía el Parque Natural. Las más abundantes y usadas son las setas de
álamo o chopo. También se aprecia mucho el faisán o las llamadas setas
de cardo, así como el nízcalo y la Amanita cesárea.
La riqueza del monte mediterráneo que predomina en el Parque Natural tiene su mejor muestra en el aprovechamiento obtenido de sus especies vegetales para uso alimentario, medicinal o cosmético. Ahora está convertido en una industria cuyos productos son apreciadísimos en los mercados europeos.
Está por ejemplo la jara (“Aromasur”, empresa de Almadén que recoge cada año unas 500 toneladas), el
orégano, el romero, el tomillo, la manzanilla o las propiedades digestivas del
poleo, etc.
6. Artesanía e industria alimentaria tradicional: anises, dulces y chacinas.
No hay producto que haya traspasado tanto las fronteras comarcales de la Sierra Norte como el
aguardiente, llamado simplemente Cazalla. Su uso local se superó en el
siglo XVII, cuando hubo una regresión en la exportación de vinos de la tierra a América por la competencia de los viñedos del Aljarafe y la aparición de los alambiques.
Hace cuarenta años eran trece las destilerías que se encargaban de elaborar el apreciado Cazalla, lo que da idea de la importancia que alcanzó la bebida. Hoy sobreviven
dos fábricas en Cazalla:
“Miura”, “El Clavel”. La primera marca ha sido recientemente comprada por un potente grupo bodeguero, empeñado en popularizar el licor de guindas a escala nacional.
Como otros productos de la Sierra Norte, sus embutidos son conocidos aún por pocos. Siguiendo sistemas tradicionales de elaboración, los derivados del
cerdo y el venado representan uno de los atractivos culinarios de la comarca, además de un sector económico con grandes posibilidades. En Las Navas de la Concepción se concentran tres pequeñas industrias alrededor del matadero, ahora en pleno proceso de expansión.
“Los aprovechamientos de esta tierra han encontrado un filón en el turismo, el sector económico de más empuje en nuestra sociedad del ocio. Pero aquí se manifiestan algunas carencias, cada día afortunadamente menores gracias a iniciativas privadas y públicas que ofertan los encantos del Parque Natural a un visitante de calidad”.